Primeras imágenes reales de átomos individuales en acción. No es una simulación digital. Como sabéis, hasta ahora ha sido imposible fotografiar un átomo, por cuestiones relativamente simples de entender: se necesita tal potencia de luz que los átomos salen rebotados. La escala de lo que entendemos “luz” no se puede aplicar a las infinitesimales dimensiones atómicas. Todas las teorías tanto físicas como filosóficas de Leibniz, Whitehead, Planck, Rutherford, Bohr, Einstein, Russell, Mach, Bergson, Heisenberg, Hoffmansthal, Deleuze, o el Correcaminos (no hay nada esencial, no hay ningún “yo” inmutable”: sólo existe fisiología y lo demás es pura estrategia de adaptación) quedan contrastadas en esta imagen alucinante: pura reacomodación.
El mito del siglo XX fue la velocidad, precisamente porque un átomo no podía ser fotografiado y sólo se conocía su existencia por el rastro que deja: la velocidad y la desaparición: la física, las artes, la técnica… todo se modeló a partir de esa constatación. Cuando, al fin, se puede ver un átomo en acción, aparece la visualización del nuevo mito del siglo XXI: la movilidad. Lo que era fugaz se convierte en móvil.
Esta película, producida por el microscopio TEAM 0.5, muestra el crecimiento de un agujero y la reconstrucción del contorno atómico en una lámina de grafeno. El rayo de un electrón enfocado a un punto de la lámina hace explotar los átomos de carbono expuestos y se produce el agujero. Seguidamente, los átomos de carbono se reposicionan en busca de una configuración estable.
¿Cual es la escala de un átomo? Ver aquí.























