narcisismos

En 1982, el artista Miquel Barceló pintaba un cuadro en el que se representaba saltando de alegría tras haber recibido una invitación para participar en la Documenta de Kassel. En la obra, el artista colocaba una carta en una de las manos de la figura. Mucho podríamos comentar sobre la tradición narcisista del arte español en plasmar en la obra “la altura social” del propio artista, convirtiendo así la obra en megáfono de carreras.

Pronto viene a la cabeza la obra de Velázquez, Las Meninas, en la que el artista pintó a posteriori la Cruz de Santiago sobre su pecho, tras serle concedida por el rey Felipe IV. Dice la leyenda que fue pintada por la mano del propio monarca, bajo la atenta mirada del artista.

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