TIOVIVO

¿Qué es un tiovivo más que unos críos aprendiendo de la forma más imbécil el puto sistema geocéntrico? ¿cómo se permite semejante aberración? “Mi niño es un sol…”, pedagogía de la perversión… perversión de padres, que allí los ves, sonriendo cuando pasa el niño por su lado, y con cara de besugos cuando los críos se alejan… Y cuando te pones a mirar, apoyado en alguna barandilla, fumando un pitillo, escrutan todos como perros guardianes al acecho del pervertido. Ahí están, exhibiendo a sus críos en esa vitrina giratoria, en ese expositor de futuros miembros del sistema, conduciendo sus tanquecitos, sus aviones, sus coches de bombero, sus malditos cohetes espaciales…

Las caras de los niños revelan lo que son: espectros bajo una secuencia estroboscópica en la gran máquina de la ilusión. Cada giro muestra exactamente el mismo rostro, la misma expresión. Una y otra vez. Se les ve venir, dejando un rastro borroso tras de sí, y por un instante se enfocan para volver a desaparecer. Da igual la velocidad con la que dan vueltas. Sus expresiones son de asco, porque vislumbran que va a acontecer lo que ya se imaginan: girar alrededor de una puta noria.

Después está el vigilante, agarrado a alguno de los palos metálicos sujetos a los lomos de los caballos, mirando hacia fuera, el único con una pizca de dignidad en este sarnoso espectáculo de la indiferencia, de la derrota, del embrutecimiento. ¿Se han preguntado ustedes alguna vez por qué las únicas formas ornamentales barrocas que construímos hoy se han quedado en los circos, en las norias, en los malditos caballitos? Es la administración de la memoria, no de la que fue, sino de la que será.

Escribía Alberto Savinio: “Y en estos círculos que trazan mundos y más mundos eternamente en torno a nosotros, este infinito girar del universo, no es más que la forma de una inmensa cárcel: un tiovivo loco y desesperado […] El tiovivo desvía al hombre de su destino propio, obligándole a ceder ante el destino común; algo que, invenciblemente, arrastra al hombre al centro del círculo, es decir, a la muerte. Hemos descubierto de esta manera el lado inmoral del girar en torno: el lado inmoral del tiovivo […] La imagen de su sombría decepción la vemos entera en el aspecto de esos cuarentones tripones, exhaustos, lívidos, tambaleantes, que se bajan como ebrios del cerdo de madera roja, del caballo rojo, de la sirena con cola de esmeralda. Creían encontrar de nuevo en el tiovivo la inocencia perdida, el ala del ángel que cubre el sueño de los niños; no sabían ellos que el tiovivo es un universo en miniatura, cargado de todo lo que hay de mortal, de fatal, de condenado en el universo […] Sentado y sujeto al sillín, sentía yo la terrible impresión de todo lo que había de inhumano, de “enemigo” en aquel movimiento y hasta qué punto aquel movimiento me quería dominar, someterme a sí, chuparme entero, encerrarme en su círculo, impedirme la evasión, apagarme, acabar con mi facultad de pensar, quitarme toda posibilidad de salvamento o de salvación, matarme, anularme primero en el rojo y luego en el negro de su rueda”. (Nueva Enciclopedia, 1954)

Esta entrada fue publicada en derrapes y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a TIOVIVO

  1. Rosario dijo:

    Cada uno ve el mundo segun su propia conveniencia, es evidente que el mundo de Savinio le falta la inocencia del niño en su vida. El tiovivo mio es una vuelta a la niñez sobre todo cuando lo compartes con tus hijos un mundo de luz y color, lo oscuro, tenebroso, la carcel, deseperación etc.. demuestra que su vida le falta “Optimismo, Fé, Esperanza, ilusión de vivir… Hay que parar en un momento tu vida y encontrar ese rayo de esperanza subirte al caballo de la vida agarrarte a ella con todas tus fuerzas y no dejar que el desanimo entre en tu vida.

  2. soymenos dijo:

    Qué tal, Rosario. Sin duda a Savinio le faltaba toda la inocencia del mundo. Te imaginas que hubiera sido de él con inocencia en los tiempos en los que vivió? Y de veras crees que los actuales son muy diferentes? Estoy contigo: “hay que parar un momento tu vida” y bajarse del tiovivo, pero ¡para no volver nunca!

  3. cal-los dijo:

    La segunda imagen … ¿No es un Helter skelter?

    • soymenos dijo:

      Sí, pudiera ser. Pero la pongo aquí porque muestra hasta qué punto estos artefactos rococós, como el tiovivo, fomentan arquitecturas del olvido.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s