Moda y fascismo

¿Læs nazis, iban muy bien vestidæs?, ¿o læs que van muy bien vestidæs, son nazis?… Admito que la visión de una pasarela de moda me produce auténtica urticaria, lo mismo que cuando veo los desfiles de deportistas en los estadios olímpicos, todos ellæs rebosantes de panfletarias declaraciones sobre la juventud y el triunfo de la voluntad. O cuando observo como algunæs skaters urbanos, todæs bien “radicales”, llevan más de 2000€ encima en prendas de marca. De hecho, el otro día tuve una larga conversación con algunæs de ellæs, todæs muy majæs, que me explicaron todos los “topics” de la moda al uso. No es que fueran nazis, es obvio, es que eran unæs pijæs de tomo y lomo: “lo importante es que se te vea de bien lejos: somos el bastión de las nuevas calles”, me dijo uno de ellos.

Recientemente ha aparecido un libro que relata las aventuras nazis de la diseñadora francesa Coco Chanel. Parece confirmado que trabajaba para los nazis durante la ocupación de Francia, facilitando información sensible. Sonado también fue como pillaron a John Galliano, el diseñador en jefe de la firma Christian Dior, realizando declaraciones antisemitas y nazis en un bar.

Desde luego, antes de estas declaraciones, no era dificil observar el amor del diseñador hacia la estética nazi, a la vista de muchos de sus productos.

O el que también profesa la marca Emporio Armani (véase la colección 2011. Saco esto de la estupenda entrada que sobre el mismo tema realizó Contraindicaciones)

¿Y Hugo Boss, quien diseñó co-diseñó y produjo los trajes de los nazis desde mediados de los años 1930?

¿Y Christian Dior, quien bajo la dirección de Lucien Lelong, vistió a las esposas de los oficiales nazis en París y a muchos de los colaboracionistas?

¿Y la pasión que las elites franquistas profesaban a Balenciaga? Especialmente interesante es este caso, puesto que Balenciaga, vasco, tuvo que salir del país tras la Guerra Civil. Balenciaga fue en la moda de la elite española lo que algunos artistas de vanguardia de los años 50 fueron al arte. No eran franquistas, pero sus constantes actualizaciones de la tradición clásica española (la pintura y literatura del Siglo de Oro) los hicieron viables a los ojos de la burguesía adocenada del régimen, siempre en busca de internacionalización y de una imagen de modernidad atemperada que les hiciera olvidar para quien trabajaban. Así, la casa real, los aristócratas, los altos funcionarios, los empresarios que salían en Hola!: todos ellos peregrinaban a París con la connivencia, más o menos oculta, del modisto.

Claro que, después, llegaría otro colmo, el de la moda de los prisioneros. Difícil establecer que es guiño a la informalidad o pura banalización de la miseria.

la arruga es bella

En fin, sólo son apuntes de un tema que da para mucho más. Recomiendo también la entrada que Iván de la Nuez hizo sobre la misma cuestión.

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