El temor oficial al descampado urbano

Barcelona sufre, al igual que la Roma setecentista, el complejo del descampado. Los Papas de la Roma del siglo XVII adoptaron una serie de disposiciones legales que obligaban a crear falsas fachadas para cerrar solares o para unir edificios separados por descampados. No cabe, en el universo urbano institucional, la idea de un solo espacio que no sea consecuente con la univocidad de la ciudad barroca, que pueda llegar a ser in-significante, que pueda representar algo diferente al uso delineado por el poder. En Barcelona, los descampados se definen, en el lenguaje del ayuntamiento, como espacios a erradicar y todo ello se justifica con la necesaria coherencia de un modelo que se pretende integrador pero que esconde la quimera de una cultura de fachadas que guíen al ciudadano-turista a través de los principales obeliscos-emblemas de la ciudad, igual que en Roma.

Fuente: soymenos (“Barcelona y la paradoja del barroco”, 2006, pdf)

DSC_0120 DSC_0121Localización (2012): calle Montalegre, 4, entre el MACBA, el CCCB y la Universitat de Barcelona.

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