Contratapies

Una amiga me ha llamado la atención sobre un detalle que aparece en la web de la exposición Contra Tàpies que se muestra en la Fundación del artista en Barcelona. En una sección aislada que se titula “Artículos”, aparece la siguiente nota (3 horas y pico después de publicar el presente post, la nota ha desaparecido. Ver disculpa y corrección en comentarios):

“Para Jorge Luis Marzo lo ‘existencial’ es una especie de mal humor, una especie de hipocondría ficticia o de depresión exagerada. Es extraño que alguien tan preocupado en detectar la malignidad del sistema no comprenda que, aparte de Mefistófeles vestido de político corrupto o de artista oficialista y colaboracionista, el mal también tiene una fisonomía digamos más democrática, menos impostable, más vulgar y que, efectivamente, hayan artistas, personas del vulgo, grandes mujeres y pequeños hombres que se sientan ‘mal’ por estar en el mundo.”

Claro, yo me quedo perplejo. Primero porque no hay más notas que esa, ni más artículos en esa sección. Sólo estoy yo. Además esa nota no está vinculada a ningún enlace que aporte la visión del autor citado. Me voy a otra sección posterior del blog titulada “Artículos post-mortem”, y veo que hay más de 20 vínculos activos a artículos de revista (muchos sobre la “dimensión ética del artista”).

Imagino que quien eso escribe se refiere a alguna de las investigaciones que he hecho de las conexiones del existencialismo informalista de los años 40 y 50 con el tradicionalismo humanista español de toda la vida, principal fuente de la que bebía el franquismo. Supongo que se refiere también a la investigación sobre el papel protagónico de Antoni Tàpies en la renovación estilística de las elites del franquismo; análisis del que afortunadamente no soy el único autor. Cuando el escribiente de esa nota manifiesta “que el mal también tiene una fisonomía digamos más democrática, menos impostable, más vulgar y que, efectivamente, hayan artistas, personas del vulgo, grandes mujeres y pequeños hombres que se sientan ‘mal’ por estar en el mundo”, no puedo estar más de acuerdo. Pero eso no invalida el hecho de que Tàpies se carteaba con Eugeni d’Ors (Jefe Nacional de Bellas Artes del primer gobierno de Burgos, en 1938), con Luis González Robles (Comisario Nacional de Exposiciones), con el Instituto de Cultura Hispánica de Ridruejo, Vivanco y Fraga; con Juan-Eduardo Cirlot, fundador de Dau al Set, que acabó en la CEDADE de extrema derecha a finales de los años 60; de que las cajas en las que viajaban sus obras a las bienales de medio mundo llevaban impreso el sello de “propaganda”, y que el artista se apercibió de ello solo en 1958, coincidiendo con su plena independencia comercial. Y todo esto está extraído de las propias memorias, entrevistas y textos del artista. No es un juicio a nadie. Tàpies no era franquista, estoy convencido. Tampoco Franco era informalista. Pero entonces, ¿en qué se entendieron unos y otros para acabar trabajando todos juntos?

Y todo esto en un régimen que se concentró en censurar férreamente el teatro, el cine, la literatura, la fotografía, la prensa, la televisión, la publicidad, pero no así el arte, a quien se le daba manga ancha, siempre y cuando las posiciones políticas de los artistas no afloraran en sus trabajos. Luis González Robles decía que a él poco le importaban si los artistas que “llevaba” eran rojos, homosexuales o separatistas. Estaban ahí por artistas. Se trataba de disociar el artista del ciudadano que hay en el propio artista, de desgajar la responsabilidad del uno hacia el otro, de vaciar de contenido real el arte y ofrecerlo como un espacio de ilusiones. Esa paradoja es tan sustancial que apendeja el simple hecho de no querer ni siquiera verla. Porque es un camino a desbrozar para ver qué función tiene el arte plástico en España.

La exposición presenta un conjunto de conexiones entre las obras de Tàpies y las de otros artistas a lo largo de los años, pero adolece del mismo mal que tiene el objeto que trata: como Tàpies, sólo nos ofrece el arte y pasa burdamente de largo sobre la responsabilidad real de su práctica: el fantasma del ciudadano, esa figura tan incómoda. “Sentirse mal en el mundo” también debería incluir “sentir el mal en el mundo”, y aprender a detectarlo y a lucharlo (y no soy yo quien ha sacado el tema del mal o del bien, solo me pongo a la estela de la nota).

Una exposición así podría haber sido una buena ocasión para explorar los vericuetos por los que el arte moderno se ha conducido en los vaivenes y socavones del poder durante la reciente historia española. Y precisamente porque Tàpies refleja como ningún otro artista todas las variables de la ecuación; reúne todos los elementos para ayudarnos a entenderla: ¿cómo debemos interpretar las colaboraciones de muchos artistas modernos con las más altas instancias culturales y políticas del franquismo? ¿y que sean hoy los iconos nacionales del arte? ¿sólo porque eran modernos, porque eran buenos? ¿quizás porque el franquismo no era tan malo en el fondo?

Es sorprendente el desinterés de los organizadores en ofrecer más material sobre esta cuestión, sobre todo cuando se subraya la carrera del artista en referencia a su capacidad para producir “símbolos sociales” en la democracia y en la catalanidad, cuando no solamente afecta a la figura del propio artista sino también determina una parte importante de la influencia que ejercerá en las críticas que se le harán en los años setenta, como en la Bienal de Venecia de 1976, o en la disputa epistolar entre Tàpies y el Grup de Treball.

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6 respuestas a Contratapies

  1. Valentín Roma dijo:

    Jorge, la nota que citas se ha suprimido porque nunca debería haber estado colgada en la web, se subió por equivocación y al darme cuenta ayer por la noche llamé urgentemente al administrador para que la eliminase. Hace un momento me acaba de caer un mail comentándome este post y por eso te lo aclaro. Te insisto en que no ha sido una reacción a este comentario que escribes, el cual te aseguro no había leído aún.
    Te explico qué ha pasado y confío puedas disculpar el lamentable error que tuvimos colgando una nota que no debería haber aparecido nunca: en la entrada http://www.fundaciotapies.org/blogs/contratapies/jorge-luis-marzo/ quería colgar los diversos artículos que tú has escrito sobre este tema, de ahí que aparecieses tú sólo como entrada pues tienen mucho volumen y pensamos que merecían un apartado independiente. Al mismo tiempo yo mismo hablé con diferentes personas acerca de cómo leían estos ensayos tuyos y saqué una pequeña conclusión de qué me iban diciendo éstos. Esa fatídica nota es un apunte de estas charlas y debía ser un registro personal sobre una serie de posiciones diversas a la tuya pero en ningún caso debía hacerse pública porque era un material de trabajo.
    Asumo toda la responsabilidad de este error porque no verifiqué el contenido de la web a su tiempo, pasé a la administración del site una carpeta que creía que contenía tus artículos y no una nota de trabajo que registraba distintas conversaciones, iba a mil por hora con el montaje y no me dio tiempo a verificarlo suficiente aunque no es excusa porque en 72 horas ha generado un problema que me apena muchísimo.
    Espero que puedas comprenderse lo que te digo pues es justo lo contrario a aquello que quería reflejar. Quería dar una entrada completa a tus textos que considero sustanciales en esta materia, por eso estabas tu solo como entrada.
    Nuevamente te pido mil disculpas por esta garrafal confusión que ha provocado el efecto contrario a mis intenciones. Sabes que valoro muchísimo todos tus textos y exposiciones y que, además, creo que tenemos una relación de amistad desde hace años. Lógicamente podemos tener posturas diversas en algunos temas como éste de la posición de Tàpies pero, insisto, jamás debería haber aparecido esta nota de trabajo y sí todos tus artículos que ahora mismo estamos colgando a toda velocidad.
    Un saludo fuerte y perdona otra vez la confusión

    Valentín Roma

  2. Me gustaria saber quien es el autor de la nota sobre Marzo en la exposición que se comenta para esablecer un diálogo con él, pero no parece que esté muy interesado ni en mostrar su identidad, ni por supuesto en plantear ningún debate. Por otro lado, el papel del arte de vanguardia en el franquismo es uno de tantos debates incómodos porque va en contra del “espíritu de la transición política spañola” uno de cuyos dogmas fundamentales fue precisamente el de que los franquistas permitieron el paso hacia la monarquía parlamentaria a cambio de su impunidad que se transformó en la total y absoluta amnesia colectiva tanto de sus responsabilidades como del papel de los militantes antifranquistas. Desde un punto de vista legal esto se plasmó en la denominada ley de amnistía de 1977 que sería imprescindible derogar. Evidentemente Tàpies no fue un franquista pero siempre ocupó un lugar privilegiado al lado del poder ya fuera durante el franquismo, en la transición o en la monarquía parlamentaria. No olvidemos qu aceptó el título de marqués, hace muy poco tiempo. Por otro lado, su relación próxima al poder se plasmó de una forma evidente en 1974 en la polémica con el Grup de Treball cuando después del ataque frontal del pintor contra los conceptuales en un artículo en la Vanguardia, éstos trataron de replicarle con otro artículo que el mismo diario se negó a publicar. Tàpies siempre pretendió ser el primero en todos los mundos: el de la vanguardia y el del mercado, en la espiritualidad y en el poder, en los museos y en su propia fundación. Me imagino que desde su punto de vista consiguió ser al mismo tiempo el artista oficial de Cataluña y un vanguardista. Pero esto no creo que sea posible. Y por otro lado, me sigue gustando su obra.

  3. No había leído los comentarios anteriores. Ahora lo entiendo todo un poco mejor. Pero creo que el debate sigue pendiente a juzgar por el contenido de la nota.

    • Valentín Roma dijo:

      Hola Antonio, yo escribí la nota como una conclusión personal después de pedir opinión sobre algunos textos de Jorge Luis Marzo a diversas personas especializadas en la obra y trayectoria de Tàpies. Creí que podía existir un contrapunto a la visión que articuladamente daba Marzo pero no fue así, me encontré una serie de opiniones difusas que podían resumirse en esa nota que redacté, insisto, como testimonio de un sondeo, como un apunte que resumía brevemente las respuestas obtuve. A la hora de montar la web creí oportuno añadir una entrada particular que recogiese todos los textos de Marzo pero por error, ya que tenía el mismo nombre de archivo, puse esa nota de trabajo.
      El debate que dices efectivamente sigue pendiente pero, por favor, no demos más significado a un apunte mío que ni evidencia mi posición ni representa a nadie, es sólo un esbozo que equivocadamente colgué en la web.
      Los temas que se plantean para ese debate merecerían un capítulo aparte y mi intención es abordarlos de forma compleja con un diálogo que en las próximas semanas tengo intención de abordar con Jorge Luis y que colgaré en la web de la exposición Contra Tàpies. Necesito un poco de tiempo para prepararme bien esta conversación porque en los escritos de Marzo hay muchísimas ideas que me gustaría contextualizar muy bien.

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