Ensayo para una teoría estética del espantapájaros

Primo pobre del maniquí y hermano triste del muñeco de nieve, auténtico Don Nadie abandonado a las inclemencias del tiempo por los campos y huertos del mundo, dentro del arte rural el espantajo es el paria, lo más bajo en la escala estética de la casa. Hasta los sentidos coloquiales de la palabra espantajo que ofrece el diccionario de la R.A.E. lo dejan por los suelos: “persona estrafalaria y despreciable”, “persona necia de gran apariencia y sin valor”. En otros diccionarios nuestro protagonista ni siquiera llega a muñeco, sino que es cosa, dispositivo o máquina. Parece que lo pensado para los animales no puede ser arte más que en un sentido demasiado amplio; puede ser trampa, señuelo, jaula, espantajo, eso sí. Porque el espantapájaros es un objeto antropomorfo fabricado por el hombre para comunicarse con algunos animales, sobre todo con las aves salvajes. Es decir, es un artefacto de comunicación interespecífica, como los silbidos y gritos de los pastores o los ladridos de sus perros.

Un texto de Félix Pérez-Hita. Seguir leyendo en El Estado Mental

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Una respuesta a Ensayo para una teoría estética del espantapájaros

  1. José Juan Martínez dijo:

    Una pequeña aportación de una serie de trabajos iniciada hace unos pocos años, y todavía en proceso:

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